Reclamando el fin de una tarde, y una tormenta.

Museo Municipal de Bellas Artes Genáro Pérez  – Córdoba, Argentina
Noviembre 2019 – Marzo 2020 – Curaduria de
Juan Martin Juarez and
Gustavo Piñero.




 

El mundo es y se perfila angustiante, se viene abajo como una tarde de tormenta desagotando rajaduras en un ex día soleado.
Durante horas, suena como un animal encerrado anhelando destrozar su jaula y a su amo.
Que el árbol parezca resistir ventarrones, que desafíe la flexibilidad de sus maderas, la profundidad de sus raíces, que se agarre fuerte de un suelo del que anhela sin querer, algún día soltarse. 
Una vez carbonizado ha liberado toda posibilidad de fluir, es sequedad  resquebrajada y tornasolada reclamando el fin de una tarde y de una tormenta.
El aguacero confundirá el caudal sollozo y no olvida que se secará.
Más tarde volverá a ser piedra inmortal, por lo tanto inmóvil.
Para reventar o no.
Las tormentas no se comparten, sólo se parten. Nunca es realmente comprendida, parece solitaria, egoísta y teledirigida.
Algún gesto ya perdió valor, la aparición es por hartazgo y produce evasiones hasta el tropezón. Hay un ruido de ridiculez floreciendo, un fuego autoinfligido.
Sea lo que sea su razón será repetitiva y redundante. Una tarde de verano perfecta no sería tal si no fuese interrumpida por una lluvia torrencial, una que ponga en duda su permanencia, existencia y hasta su disfrute.
Esta tormenta es y se perfila angustiante, se viene abajo como una tarde inútil que se rompe a propósito. Durante siglos suena el amo encerrando y destrozando a su animal.

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Guillermo Mena
13/11/2020